En esta exposición, se reúnen, vistas a través de la lente del fotógrafo huartearra Joaquín Ahechu, imágenes que recuperan el pasado visual de nuestro patrimonio personal y colectivo. Algunos de los retratados, pertenecen al exclusivo club de los huartearras que aún viven de la tierra, ya que son muy pocos (sobran dedos de las manos para contarlos) los herederos de aquellas familias que vendían verdura y fruta en la plaza de Pamplona. Otros, más afortunados, se dedicaban al comercio minorista, un trabajo con cierto encanto decimonónico y que le dio prosperidad a la villa durante gran parte del siglo XX. Los menos, consiguieron cierta fama o prestigio como representantes del pueblo en ámbitos tan variados como el deporte o la cultura. |