Antes de empezar a recorrer los veintiocho cuadros que componen esta exposición sería bueno hacer un ejercicio de memoria o de imaginación, y pensar que nos hemos trasladado a la Pamplona del año 69. Pasear en aquellos momentos por las salas de exposiciones de la ciudad y/o visitar los estudios de algunos de los pintores protagonistas de esta muestra nos hubiera permitido entonces ver estos trabajos, nacidos durante una década convulsa y complicada en la que se deseaba intuir que otra realidad era posible. Pamplona 69 es un viaje en el tiempo, pero no es un ejercicio de nostalgia. Estos quince autores que, por primera vez, se encuentran bajo un mismo techo, tuvieron en común muchas más cosas de las que la diversidad de la obra que aquí se expone podría hacer pensar. Compartieron una ciudad y un tiempo, hicieron una apuesta por vivir con la pintura y estuvieron dispuestos a seguir en su empeño todo el tiempo que hiciera falta.
|